Por Hna. Bridie Lough - 20 Diciembre 2008
Desde el año 1991, en el que llegué como misionera a San Martín, Ica; uno de los sucesos que más alegría me ha suscitado a lo largo de todo este tiempo, es el acompañar a la gente en el caminar de su vida y de su fe. Por eso, todos los primeros días de Reflexión y Planeamiento del Año Pastoral de cada año, siento que se renueva mi entusiasmo por la misión. Este año, a pesar de la terrible situación que se ha vivido después del terremoto, no fue la excepción. Muchos jóvenes y adultos, y algunas caras nuevas llegaron con mucho ánimo y esperanza, ansiosos de servir a su comunidad y con el deseo de hacer que este año sea el mejor.
El tema de reflexión de este año fue: “Aparecida, Discípulos y Misioneros de Jesucristo”. La persona que dirigió la primera sesión fue una de las coordinadoras de una Parroquia vecina quien compartió con nosotros lo que aprendió sobre este tema en un curso sobre “Aparecida” en Lima.
Deseo compartir que uno de los más grandes propósitos de mi tarea pastoral es ayudar a que la gente descubra la presencia viva y activa de Dios en nuestras vidas. Fiel a este propósito, en ese primer encuentro preparé la oración de la mañana y como introducción propuse un ejercicio de relajación, invitándoles a pensar en ellos mismos y a sumergirse en el inmenso mar del amor de Dios. Fue una hermosa experiencia el ver a la gente vivir profundamente ese encuentro con Dios y a encontrarlo a través de la oración. Al final, cantamos con mucha alegría y fe:
“Dios está aquí, tan cierto como el aire que respiro,
tan cierto como la mañana se levanta,
tan cierto como yo te canto y me puedes oír...”
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